Por qué tu inversión en ciberseguridad no genera ROI | NTT DATA

lu., 09 febrero 2026

Por qué tu inversión en ciberseguridad no genera ROI

Aunque las organizaciones invierten cada vez más en ciberseguridad, sin integración, alineación con los objetivos y una estrategia definida, seguirá habiendo vulnerabilidades.

Cada trimestre, los presupuestos de seguridad aumentan y surgen nuevas herramientas y servicios aparentemente prometedores. Sin embargo, a pesar de este aumento constante del gasto en ciberseguridad, las brechas siguen estando a la orden del día. Los atacantes se vuelven más inteligentes, las vulnerabilidades se multiplican y los equipos de seguridad continúan trabajando al límite.

Por lo tanto, ¿dónde está el problema? ¿Cómo pueden las organizaciones invertir millones en protegerse y aun así estar a un clic del desastre?

Sabemos que te tomas la ciberseguridad en serio. El problema es que un aumento de la inversión no siempre se traduce en una postura de seguridad más eficaz. La clave no es si el presupuesto es mayor o menor, sino cómo se utilizan los recursos.

En una nueva y completa publicación de NTT DATA, Protege tu empresa a la velocidad de la IA, analizamos los motivos que se exponen a continuación en más detalle y explicamos cómo abordar estos problemas a medida que transformas y preparas tu estrategia de seguridad para la era de la IA.

La ciberseguridad es una mera acotación en la estrategia empresarial

En la sala de juntas de una empresa, los ejecutivos debaten sobre una importante iniciativa digital: una nueva plataforma en la nube para mejorar su servicio de atención al cliente. Al otro lado de la pared, el equipo de seguridad se encuentra implementando un paquete de parches y configurando nuevos controles de puntos finales. Ambos equipos están llevando a cabo tareas importantes, pero no lo están haciendo juntos.

Si la ciberseguridad no está conectada con la estrategia empresarial, se vuelve reactiva. Cuando estas decisiones se toman de forma aislada y no se les da el protagonismo que precisan dentro de los proyectos de transformación, acaban convirtiéndose en un obstáculo en lugar de impulsar el progreso.

¿Y cuál es el resultado? Inversiones que acatan los requisitos de cumplimiento pero que no contribuyen a la resiliencia a largo plazo.

Por mucho que el objetivo principal de la seguridad sea mantener las amenazas a raya, también debe ayudar a que la organización avance con confianza. Sin una alineación adecuada, el aumento del gasto no se traduce automáticamente en una buena estrategia de seguridad.

La brecha de percepción: la ciberseguridad como limitación empresarial

A pesar de su importancia, la ciberseguridad sigue teniendo un problema de reputación. Muchas partes interesadas consideran que frena el rendimiento empresarial. Cuando esta percepción se afianza, las iniciativas de ciberseguridad dejan de ser una prioridad y las inversiones se destinan más a solucionar problemas que a prevenirlos.

Generar confianza implica reformular la ciberseguridad en tu organización para innovar de forma segura, proteger la confianza de los clientes y fortalecer la resiliencia.

Coste sin claridad en los resultados

Las inversiones en ciberseguridad suelen crecer más rápidamente de lo que se tarda en analizar sus resultados. Esto se traduce en una superposición de capacidades (varias herramientas realizan funciones similares) y un aumento de los costes que no aseguran resultados empresariales. Los proyectos de integración se prolongan mientras que el tiempo de respuesta ante incidentes se ralentiza porque los datos se encuentran en silos diferentes.

A su vez, la dirección empieza a cuestionarse el ROI de la inversión en seguridad y si esta está generando resultados empresariales reales, lo que puede llevar a compras aún más reactivas: “Si esta herramienta no lo ha solucionado, tal vez lo haga otra diferente”.

Se trata de una dinámica costosa que rara vez ofrece resultados significativos con un impacto tangible en el rendimiento empresarial. Hablamos de resultados como una reducción de los riesgos o una mayor resiliencia, que son los que más aprecian los altos directivos y el consejo.

La espiral de complejidad: demasiadas herramientas, poca cohesión

Muchos entornos de seguridad son como un mosaico digital, con decenas de herramientas adquiridas en momentos diferentes para resolver problemas de todo tipo: un cortafuegos por aquí, una herramienta de detección de puntos finales por allá y una solución de monitorización en la nube por otro lado.

Cada herramienta tiene un propósito, pero si no están integradas, se crean silos que limitan la visibilidad. Las diferentes consolas generan alertas diversas, y los equipos tienen que conectar la información proveniente de sistemas que no se comunican entre ellos.

Un analista en seguridad que intenta reconstruir un incidente puede estar horas yendo de un panel a otro. Para cuando logre tener toda la información, el atacante ya habrá huido.

Esta falta de cohesión ralentiza los tiempos de respuesta, aumenta los costes, agota los recursos y deja puntos ciegos peligrosos. ¿La ironía? Cuantas más herramientas añadas, menor control tendrás.

El problema de la aplicación incoherente de las políticas

Incluso las mejores políticas pierden efectividad si no se aplican de manera coherente. Muchas organizaciones aplican políticas incoherentes en sus entornos multifacéticos distribuidos. Puede que haya una política para los sistemas de IT locales, una para los entornos en la nube y otra diferente para la OT.

Este enfoque heterogéneo crea brechas que son caldo de cultivo para los riesgos. Los controles de acceso mal configurados en una instancia de nube olvidada pueden convertirse en una puerta de entrada para los problemas. Y dado que cada entorno se gestiona de forma independiente, esas incoherencias suelen pasar desapercibidas hasta que ya es demasiado tarde.

En un momento en que los ecosistemas híbridos y multinube y la computación perimetral son la norma, es esencial contar con una estrategia de seguridad coherente y basada en políticas uniformes.

Cómo avanzar: toma decisiones inteligentes, no pienses solo a lo grande

La solución es gastar de forma más inteligente, empezando por tratar la ciberseguridad como una parte fundamental de la estrategia empresarial, y no como un añadido de la tecnología y el cumplimiento.

Las organizaciones líderes están pasando de sistemas de defensa reactivos y fragmentados a estrategias continuas y conectadas que se adaptan en tiempo real. Priorizan la integración, la visibilidad y la automatización, e invierten en ecosistemas cohesivos en lugar de en herramientas aisladas.

Se hacen las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo contribuye esta inversión a nuestros objetivos empresariales?
  • ¿Cómo mejorará la visibilidad en nuestro entorno?
  • ¿Puede adaptarse a medida que evolucionan las amenazas y nuestras prioridades empresariales?

Cuando el gasto y la estrategia de ciberseguridad se alinean, el ROI pasa a ser medible, tanto en lo que respecta al fortalecimiento de las defensas y la confianza como a la rapidez de la innovación y la durabilidad de la resiliencia.

¿CUÁL ES EL SIGUIENTE PASO?

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